Histórico,
sublime, majestuoso. España
logró el máximo título
mundial, tras realizar una fase final
increíble bajo la magnifica
dirección de “Pepu”
Hernández y un espléndido
juego de equipo, donde todos pusieron
su granito de arena.
La
baja de Pau Gasol en la final, debido
a la lesión sufrida en su pie
derecho durante los últimos
compases de la semifinal ante Argentina,
no fraguó el ánimo del
combinado nacional, un equipo armado
en rebeldía capaz de cabalgar
unido en pro del éxito ante
una Grecia cariacontecida que se rindió
ante el desparpajo de los nuestros.
Los veintitrés puntos de diferencia
no hacen más que reseñar
el buen hacer de los gualdirojos sobre
los de Yannakis, caídos en
despropósito y que nunca pudieron
superar el muro defensivo impuesto
por los de Pepu.
La
historia se escribe con letras de
oro, para una generación que
ha madurado generacionalmente, labrada
a base de jugadores que ya sabían
lo que era alcanzar la gloria. La
columna vertebral del equipo está
formada por grandes talentos que dieron
a España el Campeonato Mundial
Júnior de Lisboa (1999). Son
ellos quienes han conducido a este
deporte hacia su verdadero lugar,
y todo mediante una base consolidada
de unión y amistad y respeto
entre ellos. La selección es
para ellos un punto de unión,
de diversión, pero ahora ha
cambiado para ser también el
punto de partida para lograr gestas
internacionales.
Atrás
quedan ya los intentos fallidos de
años y años bajo el
ostracismo mundial, bajo combinados
que también tenían calidad,
pero que estaban faltos del espíritu
competitivo y de mentalidad ganadora,
aspectos que en la actualidad se han
corregido para hacer del jugador nacional
todo un jugador con carácter,
desparpajo y con el suficiente descaro
para demostrar toda su valía
en la elite. Hemos aprendido del pasado.
Es
preciso nombrar a cada uno de los
triunfantes, porque cada uno de ellos
forma parte ya de la historia de este
deporte, y a su vez son los mejores
ejemplos para las generaciones que
vendrán. Los Pau Gasol, Juan
Carlos Navarro, Carlos Cabezas, Berni
Rodríguez, Jorge Garbajosa,
Marc Gasol, Sergio Rodríguez,
Carlos Jiménez, Alex Mumbrú,
Rudy Fernández, Felipe Reyes,
José Manuel Calderón
y Pepu Hernández confirman
la primera piedra de un futuro que
promete ser exitoso y que ante todo
devolverá al baloncesto al
lugar que se merece, tanto internacionalmente,
como en nuestro país.
Como
bien dijo Pepu en la celebración
a la llegada del equipo a Madrid,
y ante 100000 apasionados aficionados,
pronunció una palabra que se
quedará grabada en el corazón
de muchos seguidores que anhelaban
un momento histórico como este..
“Ba-lon-ces-to” es el
sentir común de un técnico
que marcará un antes y un después,
no sólo por guiarnos hacia
el máximo escalafón
mundial, sino por la muestra de profesionalidad
y entereza mostrada, como bien demostró
dirigiendo la gran final bajo los
efectos de la muerte de su padre horas
atrás. Sin duda, chapó.
El
premio Príncipe de Asturias
de los Deportes de 2006 es el buen
premiar al fruto de un gran trabajo
a todos los niveles. El desempeño
del baloncesto en nuestro país
sigue en progreso y ello lo constatan
los datos, los premios, las distinciones,
los campeonatos. No sólo la
selección masculina senior
sabe ofrecer éxitos. Por detrás
está una base bien consolidada
y con un gran empeño e ilusión
será la mejor reencarnación
de nuestros héroes el día
de mañana.
No
se olviden de sentarse delante del
televisor cuando este grupo de amigos
vuelva a escena, porque valdrá
la pena.
Alberto
Notario
Basket-net.com