Panathinaikos
Athens - CSKA Moscow

Final
: Panathinaikos - CSKA 93-91
Estadística
Panathinaikos
tetracampeón de Europa tras doblegar
al CSKA
El
Panathinaikos de Atenas sucedió
a su rival, CSKA de Moscú, en
el trono europeo. El conjunto heleno
se aupó al campeonato continental
tras imponerse el cuadro ruso en una
emocionante final disputada en un abarrotado
pabellón OAKA de la capital ateniense.
Dimitrios Diamantidis fue proclamado
como MVP de la gran final tras ofrecer
una actuación digna de un líder
(15 puntos, 3 rebotes y 3 asistencias).
La otra cara de la moneda fue para Theodoros
Papaloukas, quien a pesar de ofrecer
una excelente puesta a punto durante
el definitivo choque no pudo reeditar
la victoria final. La consecución
de este campeonato significa la cuarta
hoja en el póker europeo de victorias
del equipo heleno, y el sexto continental
en la cuenta de un ya de por sí
laureado Zeljko Obradovic.
La
confrontación dio inicio con
una primera canasta de Sani Becirovic
para los verdes. No iba a ser fácil
para los atenienses pese a contar con
la inestimable ayuda de enfervorizados
aficionados. Pero el Panathinaikos salió
centrado y asestó un primer parcial
preocupante a los rusos (8-3), tan sólo
disputados cuatro minutos de final.
Un triple de Óscar Torres alivió
los nervios del conjunto dirigido por
Ettore Messina. Pero sería momentáneo,
y es que tan solo unos segundos después
el Panathinaikos volvería a abrir
diferencias en el electrónico
gracias a sendos triples de Nikos Hatzivrettas
y Dimitrios Diamantidis. Únicamente
Matjas Smodis, recién entrado
en juego, se mostró efectivo
para el equipo moscovita a partir de
ese instante. Aún así,
el CSKA ofreció cierta mejoría
y se permitió finalizar el cuarto
con una desventaja mínima a pesar
de su rendimiento en la pista (18-17).
El
segundo acto de la final comenzó
con la igualdad que acabó el
primero. El Panathinaikos mantuvo siempre
su ventaja, y en el CSKA Matjas Smodis
continuó en regularidad anotadora.
El choque entró en un periodo
de alternativas, con continuos contraataques
producidos por un mal equilibrio defensivo.
En las medianías del cuarto surgieron
las figuras: Diamantidis por los locales
y Theodoros Papaloukas por parte visitante.
Ambos tomaron la manija del encuentro
y por momentos el partido se definió
exclusivamente por su parte. Pero no
sólo apareció Diamantidis
para los helenos. Un acertado Hatzivretas
convirtió cinco puntos consecutivos
y aportó una ventaja significativa
a los de Zeljko Obradovic. El partido
estaba vivo y hasta Milos Vujanic tuvo
su momento de gloria. El Panathinaikos
comenzaba a marcar diferencias en la
final y lo hizo a lo grande, ante un
CSKA incapaz de contener el poderío
anotador del conjunto ateniense desde
el perímetro. Un impresionante
alley culminado por Batiste evidenció
la superioridad del equipo verde durante
el primer tiempo (46-36).
El
CSKA salió mentalizado en la
reanudación. Un sorprendente
parcial de 1-9 silenció el OAKA
y situó a los rusos a la par
del equipo ateniense. Nuevo partido,
y nueva oportunidad para un grande como
Theo Papaloukas, quién continuó
ofreciendo su repertorio repleto de
calidad. Sólo Vujanic pudo aportar
un triple para cortar la dinámica
negativa del equipo del trébol.
Una técnica a los locales propició
la segunda ventaja del CSKA en el partido.
Papaloukas aprovechó los tiros
libres y adelantó mínimamente
a su equipo (50-51). Quedaba mucho por
dilucidar aún y el Panathinaikos
se puso manos a la obra. Los exteriores
Siskauskas y Diamantidis anotaron desde
la línea de personal. El base
del Panathinaikos se despidió
del tercer periodo con un soberano triple
que ponía en pie al OAKA, para
aumentar la ventaja local hasta los
seis puntos. Un laborioso Dejan Tomasevic
hizo aparición de manera excelente
y ayudó al cuadro griego a consolidar
su ventaja al final del cuarto (65-57).º
Las
aspiraciones del CSKA se iban diluyendo
con el paso de los minutos. Los últimos
diez esperaban impacientes para proclamar
un nuevo campeón continental.
El belga Van der Spiegel acercó
a los rusos en el marcador, gracias
a un 2+1, pero el salvador del Panathinaikos
fue Dejan Tomasevic, quien se echó
el equipo a sus espaldas en momentos
comprometidos cuando pocos aventuraban
que su aportación pudiera ser
decisiva. El balcánico anotó
en primera instancia, pero suacción
fue neutralizada por una portentosa
acción de valor triple por parte
de Trajan Langdon. A falta de ocho minutos
por disputar, Tomasevic volvía
a anotar en jugada interior situando
el marcador en un 71-63 para el cuadro
heleno.
Quedaba
aún mucho por disputar y a pesar
de la desventaja arrastrada, el CSKA
nunca se vino abajo. Un estelar Papaloukas
volvía a entrar en escena para
liderar a los suyos hacia lo imposible.
El internacional griego, abucheado durante
toda la velada por parte de aficionados
compatriotas, anotaba 6 puntos de manera
consecutiva para la escuadra rusa. La
final volvía a estar en el aire
en el OAKA.
Zeljko
Obradovic buscó dar el giro definitivo
al choque y dio entrada a Mike Batiste
y Ramunas Siskauskas. El cambio surtió
efecto y el equipo local equilibró
rápidamente la situación,
llegando a obtener una máxima
renta de 10 puntos a su favor a falta
de 3 minutos por disputar (83-73). El
trono europeo comenzó a teñirse
de verde. Pero aún el CSKA tendría
una última palabra.
Un
desaparecido Van der Spiegel entró
en juego más tarde de lo esperado
para dar inicio al último intento
azulgrana. Aún era posible soñar
y el conjunto ruso así lo hizo.
Una nueva acción de Matjas Smodis
puso en vilo medio OAKA. Su triple hizo
reducir la distancia hasta unos 'asequibles'
cinco puntos de diferencia. El tiempo
se consumía y el Panathinaikos
ofreció una tímida reacción,
hasta que se topó con Trajan
Langdon. El excelente lanzador de Alaska
mostró el porqué de sus
virtudes desde el perímetro exterior.
Dos triples estratosféricos sorprendieron
al Panathinaikos y dieron mayor vida
a los últimos intantes de una
excitante final (87-85). Entonces, el
orgullo local quedó en manos
de Mike Batiste, que en jugada personal,
sometido a una excelente presión
defensiva, anotó en perfecta
parábola un lanzamiento en semigiro
que hizo retumbar los cimientos de la
instalación ateniense para el
delirio de los aficionados locales.
Con
algunos segundos por disputar, el CSKA
siguió en pie y nunca se conformó.
Smodis sólo pudo anotar un lanzamiento
desde la línea de personal, a
diferencia de Milos Vujanic, que sí
convertía ambos intentos. Theodoros
Papaloukas anotó su decimotercer
punto pero ya sería demasiado
tarde. Un decisivo Ramunas Siskauskas
(12 tiros libres anotados) daría
la puntilla final. El título
se quedaba en casa. Finalmente, y para
cerrar el electrónico en un 93-91,
Robert Holden anotó un lanzamiento
de 3 en perfecta definición.
El
campeonato europeo ya era toda una realidad
para el Panathinaikos. Los festejos
se hicieron presentes en las gradas
de un OAKA de récord (18.363
asistentes) que acabó contagiado
de locura y alegría por el cuarto
título en la historia del club
ateniense.
Alberto
Notario Basket-net.com