Panathinaikos
Athens - TAU Cerámica

Semifinal
2: Panathinaikos Athens - TAU Cerámica
67-53 Estadística
El
TAU cae ante un Panathinaikos que cometió
menos errores
El
OAKA rugió de nuevo en una de
sus noches mágicas. Reedición
de un clásico europeo de los
últimos años, marcado
por los intentos de vendetta locales
sobre el equipo baskonista tras la eliminación
de los atenienses a manos vitorianas
la pasada campaña. Dos grandes
del baloncesto continental frente a
frente, así como dos grandes
maestros con marcado respeto y estátus
el el concierto del viejo continente.
Toda una revalida y para muchos, la
final anticipada.
El
partido comenzó bien para el
equipo del trébol. Una salida
en tromba del PAO colocó un primer
parcial de 8-2, preocupante para las
aspiraciones baskonistas. Prigioni,
base del TAU, anotó el primer
triple baskonista y Splitter hizo lo
propio instantes después en la
pintura, para acercar a los vitorianos
en el marcador (10-7). Pero el TAU no
era el de siempre. Una nueva 'pájara'
de los del Bozidar Maljkovic allanó
el camino al Panathinaikos, que entonaron
el primer cuarto con un doloroso parcial
en contra del conjunto baskonista de
8-0, situando el marcador al final del
periodo en un preocupante 18-9, tras
una canasta final de Luis Scola, poco
activo en los primeros compases.
El
incio del segundo cuarto atisbó
una ligera mejoría para los azulgrana.
Dos acciones consecutivas de Rakocevic
y Peker permitieron limar diferencias,
pero aparecería Hatzivrettas
con un triple para romper esa dinámica.
No iba a ser fácil para el cuadro
baskonista, ni mucho menos. Si bien
Planinic lograba su primera canasta,
llegaba un nuevo golpe por parte del
Panathinaikos. Batiste comenzó
a hacer estragos en la zona vitoriana,
mientras Vujanic hacía lo propio
desde el perímetro. Por su parte,
Planinic era el más incisivo,
pero su aportación era insuficiente.
Cerca del ecuador del encuentro, los
verdes asumieron sus responsabilidades.
Dos triples consecutivos, logrados por
Becirovic y Siskauskas marcaban un antes
y un después en el partido. La
final comenzaba a decantarse del lado
heleno, para la alegría demás
de 13000 fieles seguidores (32-21).
Con
el marcador y ambiente en contra el
TAU salió a pista tras el refrigerio
con el ánimo de salvar la situación.
No sólo no lo consiguió,
sino que incluso vio como su desventaja
aumento. Un laborioso Siskauskas ofreció
su mejor repertorio para los locales.
El margen de error ya era mínimo
y sólo un milagro podría
haber cambiado la situación.
Los minutos pasaron con intercambio
en las alternativas del juego, pero
siempre Panathinaikos se mostraba más
incisivo y efectivo, llegando a gozar
de una ventaja practicamente definitiva
a falta de 13 minutos para la conclusión
(45-30). Un insuficiente buen final
de cuarto para el conjunto baskonista,
acercó a estos en el marcador.
Todo estaba por dilucidar, pero el Panathinaikos
ya no podía fallar (47-35).
El
último cuarto se inició
de manera esperanzadora para los baskonistas.
Una canasta de Splitter situaba la desventaja
en la barrera psicológica de
los 10 puntos (47-37). Pero entonces,
el Panathinaikos echó a relucir
su poder. Por medio de un parcial de
8 a 0, los helenos ponían cerco
a la final (53-37). A pesar de todo,
quedaban muchos minutos por delante
y el TAU no quería arrojar la
toalla aún. Y no la arrojó.
Un triple de Pablo Prigioni fue el punto
de partida hacia la reacción
para el conjunto vitoriano. Una antideportiva
a Batiste sumó incertidumbre,
siendo aprovechada por Erdogan y, posteriormente,
por Scola, para reducir distancias.
Un nuevo triple, por parte de Serkan
Erdogan silenció el OAKA y el
TAU se dispuso a afrontar los últimos
minutos de semifinal con plenas garantías
(53-47). Eran momentos de nerviosismo
en las filas de Obradovic. Con tres
minutos por disputar, Batiste culminó
una acción en el poste bajo con
éxito, mientras el TAU se mostraba
impreciso desde la línea de personal.
Esa falta de definición fue aprovechada
por el Panathinaikos para dar la puntilla
al partido. Un triple estratosférico
desde la esquina, por parte de Milos
Vujanic sentenció la semifinal
ante una grada local entregada. La final
ya estaba demasiado lejos para el TAU.
El Panathinaikos tendrá la posibilidad
de llevarse el trono europeo ante el
actual campeón de la competición,
su rival en la final, CSKA de Moscú.
Alberto
Notario Basket-net.com