CSKA
Moscow - Unicaja Málaga

Semifinal
1 : CSKA Moscow - Unicaja Málaga
62-50 Estadística
El
Unicaja se queda a un paso de la proeza
ante el CSKA
No
pudo ser. El Unicaja puso en apuros
al campeón de la competición
pero no supo rematarle y pagó
la novatada ante el conjunto ruso. La
calidad y una buena rotación
por parte de Ettore Messina decidieron
un partido que se le puso cuesta arriba
al conjunto español llegados
al descanso. Un Cabezas inspirado resultó
letal en la remontada, pero fue insuficiente.
Unicaja disputará finalmente
el partido por el tercer y cuarto puesto.
La
semifinal comenzó con tremenda
igualdad. Las imprecisiones en el juego
marcaron los primeros instantes de juego
ante la nulidad ofensiva de rusos y
españoles. Matjas Smodis abrió
el marcador desde el perímetro,
pero Jiménez ofreció respuesta
con un nuevo triple para devolver las
tablas al marcador. Una situación
que se mantendría durante los
minutos restantes del primer acto. Un
nuevo triple de Cabezas situaba al equipo
malagueño en ventaja, pero no
tuvo continuidad. El goteo anotador
era poco prolífico y los desaciertos
tuvieron mayor incidencia de lo esperado.
A falta de unos segundos el electrónico
permanecía equilibridado, hasta
que David Andersen, en perfecto vuelo,
culiminaba una acción de alley
oop para colocar al conjunto moscovita
por delante a la finalización
del primer cuarto (16-18).
Tras
un primer periodo marcado por la ineficacia
ofensiva, ambos equipos se conjuraron
para ofrecer una cara más adecuada
a la categoría del partido. Pero
sólo uno de ellos lo consiguió.
El campeón sacó a relucir
su calidad. Tras un perfecto contraataque
culminado en un espectacular mate de
Marcus Faisson (24-24), el CSKA de Moscú
comenzó a marcar trecho en la
semifinal. Liderados por el ingenio
atacante de Theo Papaloukas, que conseguía
anotar un precioso triple, los de Ettore
Messina se enchufaron en el partido
definitivamente. De ahí en adelante,
el conjunto de la capital rusa se mostró
más seguro, a pesar que desde
el equipo malagueño se protestaron
varias decisiones arbitrales (una de
ellas acabó en técnica
para Pepe Sánchez). Al descanso,
ventaja cómoda y considerable
para el CSKA, y más tratándose
de una semifinal continental (33-24).
Cumplido
el intermedio, se presentaba una empresa
complicada para Unicaja Málaga.
A pesar de ello, el equipo costasoleño
sacó toda la casta a escena y
sorprendió de salida. Liderados
por un entonado Carlos Cabezas, el equipo
que dirige Sergio Scariolo apretó
el marcador tras marcar un parcial de
0-7 de salida. Era el primer aviso.
Ni mucho menos el cuadro andaluz quería
arrojar la toalla a las primeras de
cambio. Una canasta de Trajan Langdon
rompía la racha. Pero Cabezas,
de nuevo, comandó la nave verde
hacia la igualada, anotando desde los
6,25 por segunda vez consecutiva. La
contienda estaba en el aire, en un OAKA
que presentaba un aspecto inmejorable
para dar inicio a la Final Four. La
magia de Papaloukas hizo su aparición.
El griego finalizó con éxito
una jugada personal para el deleite
de los aficionados llegados desde Moscú.
A partir de entonces, y cerca de consumarse
el equilibrio, el Unicaja dejó
constancia de su carácter con
un triple de Marcus Brown, que impedía
una vez más al CSKA distanciarse
en el marcador. Fueron momentos de intercambio,
destacando la figura de Carlos Cabezas,
que consiguió una jugada de 2+1
a pesar de caer lesionado por una contusión,
de la que luego tuvo que ser intervenido
de urgencia. Se sucedieron minutos sin
denominador común. Una acción
de Smodis fue finalmente contrarestada
por una canasta de Berni Rodríguez
en la bocina, para colocar un impredecible
e imprevisto empate a 44 al final del
cuarto.
Con
todo por decidir, el Unicaja mostró
las maneras de todo un campeón,
e incluso se permitió el lujo
de liderar de nuevo la confrontación,
gracias a un triple de Marko Tusek (46-47).
Pero fue un espejismo. El conjunto ruso
necesitaba un cambio y lo consiguió.
Un perfecto parcial de 14-0 envió
a Unicaja al obstracismo del tercer
y cuarto puesto. Un laborioso Langdon
sacó todos sus galones para liderar
a los suyos hacia la gran final. Un
triple de Marcus Brown fue lo único
que Unicaja pudo sumar en el último
acto. Al final, la final se la llevó
el campeón pero, por momentos,
la épica estuvo en el aire y
Unicaja de Málaga estuvo a un
paso de hacer historia. No pudo ser,
y los de Sergio Scariolo tendrán
que esperar una nueva oportunidad en
el futuro para refrendar que la experiencia
de Atenas no ha sido una casualidad.
Alberto
Notario Basket-net.com